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Fecha: 8 de Mayo
Año: 1988

El régimen de León Febres Cordero, quedó manchado por los actos criminales que se cometieron y que conmocionaron al país. Llegaba a su fin uno de los gobiernos más autoritarios de los que se tenia memoria, en el cual los casos de torturas, desapariciones y asesinatos fueron su principal carta de presentación. Los hermanos Restrepo habían desaparecido. El país había sido condenado por primera vez en la historia por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, por violaciones sistemáticas a los derechos humanos. En lo económico, el régimen también fracasó rotundamente. Con un país en recesión económica, fruto de la caída del precio del petróleo, la promesa de campaña de «pan, techo y empleo» quedó finalmente sólo en palabras. Desgastado por todos sus excesos y actos innobles, además de varios escándalos de corrupción que embarraron aún más la gestión, el gobierno de Febres Cordero finalmente se despedía y llegaba una nueva cita electoral. 


Una ciudadanía decepcionada, golpeada por la crisis y por los traumas de los terribles abusos del poder, volcó su atención a la izquierda, a quien había despreciado en las elecciones pasadas.  Desde un principio, la figura del Dr Rodrigo Borja Cevallos fue vista como la más importante y una de las más opcionadas al triunfo, al haber encabezado la oposición al régimen Febres-Corderista, contra quien precisamente perdió en 1984. 
Borja basó su campaña en discursos sobre la libertad política y social, la justicia y la paz, y la lucha contra el desempleo para superar la crisis económica. Sorpresivamente, al líder de la Izquierda Democrática, le surgió un rival inesperado que había retornado de su primer exilio: el líder del recientemente creado Partido Roldosista Ecuatoriano, Abdalá Bucaram Ortiz. 


Bucaram ya era conocido en los estratos bajos sobre todo de la costa del país y particularmente de Guayaquil, donde fungió como Alcalde electo, cargo que sólo llegó a ocupar por algunos meses, luego de lo cual el gobierno de Febres Cordero intentó enjuiciarlo tras sacar a la luz una serie de actos de corrupción, y por los cuales Bucaram tuvo que huir a Panamá. Luego de que el Congreso le otorgara una amnistía en 1987, Bucaram volvió al país decidido a terciar por la Presidencia de la República. 


Otras figuras de importancia también se sumaron a la contienda: el arquitecto Sixto Durán Ballén competía por segunda ocasión, tras perder contra el ex presidente Jaime Roldós en 1979. Sin embargo, al ser el candidato del partido saliente, el Partido Social Cristiano, llevaba una desventaja importante. Aún así, alcanzó el tercer lugar (14%).  Por su parte, el General Frank Vargas Pazzos, quien encabezó la sublevación contra el presidente Febres Cordero, y cuyos seguidores lideraron el secuestro al presidente en la Base de Taura, presentó su candidatura por la alianza Unidad Patriótica del Pueblo. Contrariamente a lo que se pensó, a pesar de la visibilidad que tuvo Vargas Pazzos desde la oposición, los resultados no le favorecieron, dejándolo en cuarto lugar. Por último, entre los seis candidatos restantes, cabe notar la presencia del abogado,y para entonces diputado por Pichincha, Jamil Mahuad Witt, postulado por la alianza de centro derecha: Democracia Popular-Unión Demócrata Cristiana. 


Los resultados de la primera vuelta, desarrollada en enero de 1988, dieron el pase al balotaje a Rodrigo Borja con el 24.48% de los votos y a Abdalá Bucaram con el 17.61%. La campaña se intensificó al máximo entre enero y abril de ese año. Bucaram sobresalió por sus excentricidades y por sus formas gráficas y grotescas de mostrar la realidad del país y de atacar a sus adversarios. Surgió así el lema de «Abdalá, la fuerza de los pobres». 


La estrategia surtió efecto en la costa donde obtuvo una contundente victoria. Sin embargo, la sobriedad de Rodrigo Borja, su lema «Ahora le toca el pueblo», y su experiencia política (tercera experiencia en presidenciales) tuvieron más peso en el electorado, y le dieron el triunfo con el 54% de los votos, el 8 de mayo de 1988, sacando 8 puntos de diferencia a su rival.

Autor: Galo Larenas D.

FUENTE DE LA IMAGEN: Diario El Telégrafo

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