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La historia de la lucha obrera en el país se ha marcado con represión y sangre durante un siglo

FECHA: 1 de mayo

AÑO: 1913

LUGAR: Todo el país

En el Ecuador el movimiento obrero surge en las primeras décadas del siglo XX, siendo sus antecedentes inmediatos el incipiente proceso de industrialización que vivió el país durante la administración Alfarista con la construcción del ferrocarril. Su génesis conoció dos momentos: el primero en donde surgieron las primeras organizaciones de trabajadores (entre 1906 y 1916) y el segundo donde el movimiento sindical inicia su fase de consolidación nacional (entre 1917 y 1925).

El Primer Congreso Obrero Ecuatoriano sesionó en 1909 y abogaba por la unión de todas las asociaciones obreras. Planteaba algunas demandas sociales como la reglamentación de salarios, la duración de la jornada de trabajo y la indemnización a víctimas de accidentes laborales. El 1 de mayo de 1913 fue la fecha escogida por la clase obrera (en tributo a los trabajadores de Chicago) para movilizarse por primera vez en un paro de carácter nacional que buscaba entre otras cosas establecer la jornada laboral en 8 horas.

El alcance y la convocatoria que tuvieron estos y otros llamados entre 1913 y 1915 atrajeron la atención del gobierno. El presidente Leonidas Plaza emite un decreto en 1915 en el cual declara el 1 de mayo oficialmente como Día del Trabajo y feriado para todos los obreros del país. A partir de este momento, la huelga se convierte en la expresión más visible de la lucha social obrera la cual iría ganando adeptos desde distintos sectores sociales.

Finalmente se fijó la jornada laboral en 8 horas, en 1916 aunque por varios años no se respetaría, lo que desencadenaría más protestas. Inicialmente promovida por los cacahueros, las huelgas para 1917 sumarían también a los trabajadores ferroviarios, sastres y zafreros.

En 1919 caen las primeras víctimas al desatarse un choque entre obreros movilizados y policías, mismo que dejó varios muertos y heridos. Por esa misma época se desataron también en Quito y Riobamba protestas de los operarios textiles.

La Confederación Obrera Ecuatoriana (COE), considerada el primer sindicato obrero de alcance nacional, aparece en 1920, por iniciativa de los obreros guayaquileños y con el apoyo fundamental de las primeras organizaciones feministas que se adhirieron a su causa, lo que revela el papel preponderante que también jugó la mujer ecuatoriana en este proceso.

En 1922 cobraría importancia la FTRE (Federación de Trabajadores Regional Ecuatoriana), inspirada en el anarco-sindicalismo, misma que radicalizó la resistencia e incrementó la lista de reivindicaciones. En pleno auge de la plutocracia bancaria, el fortalecimiento del sindicalismo obrero fue visto con mucho desdén y concebido como una clara amenaza al orden instituido pero especialmente a los intereses de los grandes grupos económicos (banqueros y agroexportadores). Fueron tildados de comunistas por la prensa conservadora, quien incitaba a la represión. Ese año sería trascendental para la historia del sindicalismo y el movimiento obrero ecuatoriano, luego de una serie de movilizaciones desatadas en el mes de octubre que culminaron en el fatídico 15 de noviembre, cuando el gobierno de José Luis Tamayo decidió reprimir a sangre y fuego y asesinó a cerca de un millar de obreros.

A partir de ese momento, la causa obrera en el Ecuador entraría en una pugna permanente con el Estado, cuya respuesta sistemática sería la represión con brutalidad. Esta fase se extendería por varias décadas más: de hecho, al poco tiempo de la masacre de 1922, ocurrirían otros acontecimientos similares, muchos de los cuales se han querido dejar en el olvido, como la masacre en la hacienda Leito en Tungurahua (1923), y la última masacre obrera de nuestra historia reciente: la matanza del Ingenio Azucarero de Aztra en 1977.

El alto precio pagado por la clase obrera en el país, ha alcanzado sin embargo varias conquistas importantes, materializadas algunas durante la Revolución Juliana (1925) y en años posteriores como 1938 con el primer Código del Trabajo. Desde entonces, la defensa de los derechos laborales ha estado presente de forma constante en los sectores progresistas hasta el día de hoy, época en la que el sector trabajador atraviesa profundas divisiones y una evidente falta de cohesión.

Autor: Galo Larenas D.

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