fbpx

The Blog

 

10 de agosto 1809: «Me permito notificarle a usted, que ha sido removido de su cargo y privado del gozo de sus facultades. La nueva Junta Provisoria de Quito ha tomado el poder.» Así puede haber sido el diálogo que sostuvo Antonio Ante con el Conde Ruiz de Castilla al entregarle la notificación de destitución.

Antonio Ante fue el designado por el grupo de patriotas para cumplir con la tarea de comunicar personalmente al anciano presidente de la Real Audiencia de Quito de la decisión de los quiteños. El Coronel Juan de Salinas fue en cambio el encargado de pactar con la guardia del palacio para permitirles ingresar. Su influencia logró el apoyo de cerca de 177 soldados de la guarnición, logrando que todo se desarrolle sin derramar una sola gota de sangre.
El oficio fue firmado por el ilustre abogado Juan de Dios Morales, como Secretario del Interior y en ese mismo documento se anunciaba el nombramiento de Juan Pío Montúfar, como presidente de la Junta.
Todo eso convinieron los patriotas la noche del 9 de agosto de 1809 en la casa de Manuela Cañizares donde se montó el plan, aunque las primeras ideas ya se habían lanzado en el famoso Complot de Navidad, en diciembre de 1808.
Había mucha tensión porque tras haber sido descubierto el plan fraguado en la reunión del 25 de diciembre, muchos patriotas fueron perseguidos y encarcelados provisionalmente. Luego de salir libres insistieron en la causa a sabiendas de las amenazas que pesaban sobre ellos.
Tras los hechos del 10 de agosto de 1809, los patriotas una vez conformada la Junta Soberana de Quito, centraron sus esfuerzos en conseguir lo más rápido posible el apoyo necesario para legitimar su gobierno y además salvar sus vidas. Se habían despachado incluso comisionados para lograr que los pueblos de las provincias se adhirieran a la causa.
En Guayaquil casi lo logran, pero Vicente Rocafuerte y sus amigos que los iban a respaldar fueron descubiertos y encarcelados. En las demás provincias, las autoridades realistas se encargaron de frustrar estos esfuerzos.
A los pocos días, el gobernador de Popayán anunciaba el envío de tropas a Quito, al igual que el Virrey del Perú, para acabar con los «insurrectos». A las tropas de los chapetones se sumaron también algunos sectores populares que prefirieron apoyar a la corona y ser contrarios a la causa revolucionaria.
También hubo traidores al interior del círculo de los revolucionarios: Pedro Calisto, fue confiado la misión de conseguir apoyo en Cuenca y en lugar de ello comunicó al Coronel Aymerich – alto mando militar de las tropas realistas- de las debilidades del ejército quiteño, prácticamente sugiriéndole que proceda militarmente contra ellos.
Enterados de estos hechos, los quiteños también se organizaron, pero al no lograr el apoyo esperado, sus tropas fueron muy inferiores en número y en entrenamiento militar. Aún así, resistieron con heroísmo el avance de los realistas en Pasto. Ahí serían derrotados, y empezaría la cacería sin tregua a todos los conjurados. Se intentó conseguir apoyo militar de los Británicos, pero no se concretó a tiempo.
Además, en medio de las tensiones afloraron también las diferencias y la falta de cohesión interna de los miembros de la Junta. Las decisiones demoraban en tomarse y ya no se lo hacía con el beneplácito de todos los miembros, lo que creó fricciones.
Derrotados y desunidos, los patriotas empezaron a buscar la forma de salvarse cada uno por su lado. En un último esfuerzo colectivo por salvar la revolución Juan Pío Montúfar entrega la presidencia a Juan José Guerrero quien días después logra negociar con el recientemente destituído Conde Ruiz de Castilla ante el cual formaliza la capitulación de Quito a cambio de que no existan represalias. Como era de esperarse, el compromiso no se cumplió, y una vez restituido en el cargo, Ruiz de Castilla lanza una feroz represión contra los revolucionarios muchos de los cuales pagarían con su vida el precio de la libertad, en aquel fatídico 2 de agosto de 1810…

Autor: Galo Larenas D.

 

Deja un comentario

Your email address will not be published.

Tu comentario

Name*

Email*

Website